Nos acercamos a la experiencia en el programa CIMA Mentoring 1to1 de las parejas de la especialidad de dirección de fotografía, formadas por Andrea Martínez Gómez (CIMA) y Daniela Cajías (CIMA), y Laura Sanz (CIMA) y Alana Mejía González.
Más allá de los manuales técnicos y las largas jornadas de rodaje, el programa de mentorías de CIMA se ha revelado en esta edición como un proceso de metamorfosis donde la mirada profesional madura a la par que la seguridad personal. En el complejo ámbito de la dirección de fotografía, mentoras y mentorizadas han construido un refugio de aprendizaje mutuo que trasciende lo laboral.
Así lo destaca la mentora Daniela Cajías (primera mujer en recibir el Goya a Mejor dirección de fotografía por ‘Las niñas’, de Pilar Palomero), al reflexionar sobre este proceso de acompañamiento: “Creo que lo más bonito es ver la evolución y cómo la confianza va creciendo”.
Andrea Martínez Gómez y Daniela Cajías: el valor de la actitud en el set
Para Andrea Martínez, la inmersión en el programa comenzó con una experiencia directa en el set de la película ‘Aquí’, en Portugal. Allí descubrió que el liderazgo en el departamento de fotografía va mucho más allá de la luz: “Me llamó mucho la atención la actitud, el buen humor y la capacidad de adaptación de Daniela ante cualquier inconveniente… al final la gente te recuerda más por cómo eres que por la fotografía”.
Esta conexión humana ha sido el pilar de sus encuentros, que a menudo han funcionado como un espacio de desahogo emocional. Andrea valora especialmente haber podido compartir horas hablando sobre la vida y los retos del sector, lo que le ha servido para “relativizar esta profesión sin llegar a idealizarla”. Para ella, contar con una profesional que ya ha recorrido el camino es fundamental para entender que esta es una “carrera de fondo” y que el programa constituye, ante todo, un “espacio seguro”.
Laura Sanz y Alana Mejía González: estrategia y realidad “desde dentro”
Por otro lado, la pareja formada por Laura Sanz y Alana Mejía González ha vivido un proceso intensivo ligado a la producción de la serie ‘El Castillo’, de Elena Martín Gimeno (mentora en la 4ª ed.). Laura ha podido acompañar a su mentora en momentos cruciales: desde las localizaciones y ensayos técnicos de secuencias complejas —como un tiroteo— hasta las sesiones finales de etalonaje. Esta experiencia ha sido clave para que Laura, tras desarrollar parte de su carrera fuera de España, recupere el “sentimiento de pertenencia”.
Su mentora, Alana Mejía Gomzález, nominada a los Gaudí por ‘Mantícora’ y ‘Creatura’, resalta la importancia de mostrar cómo se toman las decisiones en el mundo real, algo que a menudo no se encuentra en los libros. Como mentora, coincide en la importancia de observar el desarrollo de su pupila: “Es muy interesante ver desde dónde aparece esa joven profesional en el otoño y ver cómo al cabo de estos meses ciertas ideas, necesidades, autodefiniciones y ambiciones sobre ella misma se van desarrollando”. El objetivo final, señala, es ayudar a la mentorizada a “confiar en su talento” y encontrar su propio camino.
Ambas parejas coinciden en la potencia de CIMA Mentoring 1to1 para generar vínculos muy especiales dentro de la industria. Más allá de la orientación profesional, las participantes destacan la oportunidad de formar parte de una comunidad que apuesta por el acompañamiento y el impulso del talento femenino, convirtiendo la mentoría en una herramienta estratégica para navegar el sector audiovisual con mayor conciencia y seguridad.
