“Ir al cine no debería ser incompatible con la crianza de tus lobitos”, era el lema del pase conciliable especial que se realizó en el Cine Paz de Madrid, con ludoteca, de la ópera prima de Alauda Ruiz de Azúa, ‘Cinco lobitos’. Se realizó con con apoyo de CIMA, Coofilm y El Globo Rojo. Madres y padres pudieron disfrutar de la película en familia gracias a este pase conciliable especial con ludoteca.
‘Cinco lobitos’, que sigue en cines en su séptima semana y suma ya más de 100.000 espectadores, es la ópera prima de Alauda Ruiz de Azúa. Se presentó en la sección Panorama del Festival de Berlín y fue la gran triunfadora del Festival de Málaga. Con música de Aránzazu Calleja, está producida por Marisa Fernández Armenteros (CIMA), Nahikari Ipiña (CIMA) y Sandra Hermida. La distribución es de Lara P. Camiña (CIMA) (BTeam Pictures).
Ganadora en el Festival de Málaga de los premios a Mejor Película, Guion, Actriz ex aequo para Laia Costa y Susi Sánchez, Premio del Público, Premio Asecan a Mejor Ópera Prima, Premio Signis y Premio Jurado Joven de la UMA, la película se pregunta ¿cómo se aprende a ser madre? y ¿cómo cambia nuestra propia maternidad la forma en que vemos a nuestros padres?
Son algunos de los interrogantes que se plantea la directora y sobre los que trata de profundizar en la película, combinando el retrato generacional de madres actuales con el de esas otras madres, ahora abuelas, que se quedaron en casa, cuidaron de la familia y sin las cuales no se entiende la sociedad tal y como es actualmente.
“Llegados a una edad, nos creemos adultos, a veces incluso tenemos hijos, y, sin embargo, hay momentos donde basta una mirada de nuestra madre para transportarnos al adolescente inseguro que fuimos o para que necesitemos su abrazo. La película nos habla de esa sensación de ser hijos de ida y vuelta”.
Es la historia de Amaia (Laia Costa), que acaba de ser madre y se da cuenta de que no sabe muy bien cómo serlo. Al ausentarse su pareja por trabajo unas semanas, decide volver a casa de sus padres, en un bonito pueblo costero del País Vasco y así compartir la responsabilidad de cuidar a su bebé. Lo que no sabe Amaia es que, aunque ahora sea madre, no dejará de ser hija.
