Las parejas de esta especialidad en la 5ª edición del programa están formadas por Irina Bravo (CIMA), mentorizada por Marta Nieto (CIMA), y Yan Huang (CIMA), mentorizada por Pilar Gómez (CIMA).
El programa CIMA Mentoring 1to1 continúa consolidándose como un espacio de crecimiento, intercambio y acompañamiento entre profesionales del audiovisual. En esta quinta edición, las parejas de interpretación están desarrollando un trabajo profundo que trasciende lo técnico para adentrarse en lo creativo, lo personal y lo colectivo.
Las experiencias compartidas por las participantes reflejan el valor de generar vínculos basados en la escucha, la generosidad y el impulso mutuo dentro de una profesión que, en muchas ocasiones, puede resultar solitaria.
La actriz Irina Bravo destaca cómo uno de los aprendizajes más significativos de sus primeras sesiones con su mentora, Marta Nieto, ha sido la importancia de elegir desde el placer y la consciencia. Una idea que ha transformado su manera de entender la profesión: “Empecé a pensar en la elección casi como en un superpoder”.
A través de este proceso, Irina ha comenzado a valorar las pequeñas decisiones cotidianas como parte de un entrenamiento de la intuición y la confianza, fundamentales para construir una voz propia y conectar con oportunidades alineadas con su identidad artística.
Por su parte, Marta Nieto subraya la riqueza del acompañamiento, poniendo el foco en potenciar todas las capacidades de la actriz: desde su formación y habilidades hasta su universo creativo. Como parte del trabajo conjunto, han iniciado la creación de un monólogo personalizado que permita a Irina explorar un material que realmente la represente.
“Encender tu motor creativo genera autoestima, confianza y un lugar en el que sentirse artista más allá de la espera”, señala Nieto, quien también ha abierto a su mentorizada las puertas de su propio proceso profesional, invitándola a ensayos y compartiendo espacios de trabajo reales.
Ambas coinciden en destacar el valor del programa como una red de apoyo entre mujeres que fomenta una visión más colaborativa, transversal y humana del sector audiovisual.
La segunda pareja, formada por Yan Huang y Pilar Gómez, pone el acento en la cercanía, la honestidad y la ausencia de jerarquías como base de su relación.
Yan Huang resalta el impacto que tuvo en ella descubrir la franqueza de su mentora desde el primer encuentro, especialmente al compartir las dificultades y frustraciones propias del oficio. “Ha sido un testimonio importante para mí”, afirma.
Más allá de las sesiones formales, Pilar y Yan han construido un vínculo en el que el acompañamiento se extiende a procesos creativos, asistencia a ensayos y conversaciones sin prisa. Yan destaca especialmente la forma de ser de Pilar: “Su generosidad, su forma de acercarse al trabajo y al mundo, me dejarán sin duda una huella importante”.
Pilar Gómez, por su parte, describe los encuentros con Yan como un espacio de intercambio entre colegas, donde han abordado “los miedos, las frustraciones, las ganas, las trabas y los deseos que nos trae irremediablemente esta profesión”. “No lo he vivido como una relación jerárquica”, explica, poniendo en valor la madurez tanto profesional como personal de su mentorizada, así como su energía y empuje.
El trabajo conjunto ha incluido el seguimiento de la pieza escénica de Yan, “Atemporal”, compartiendo el vértigo de la creación propia y generando un espacio de apoyo real en momentos clave del proceso artístico.
Tanto mentoras como mentorizadas coinciden en señalar la importancia de iniciativas como CIMA Mentoring 1to1 para fomentar la cooperación frente a la competencia y generar comunidad.
“Es un programa único y necesario”, afirma Irina Bravo. “No solo aprendo directamente de mi mentora, sino que también formo parte de una red de mujeres que piensan, crean y se acompañan dentro del sector audiovisual. Las masterclasses de las mentoras, además de ser muy enriquecedoras, me acercan a distintas miradas y departamentos, creando una visión del cine con la que sueño, más cercana y transversal”.
Para las participantes, el programa no solo ofrece herramientas profesionales, sino también tiempo, escucha y un entorno donde compartir experiencias con otras mujeres del sector. Un espacio que pone en el centro el factor humano y la construcción de relaciones duraderas.
