La actriz Laia Costa recogió en el Festival Internacional de Cine de Huesca el Premio Ciudad de Huesca Carlos Saura de la 54ª edición, de manos de la viuda y la hija del director oscense: las cineastas Eulalia Ramón y Anna Saura.
Ganadora del premio Goya, Forqué, Feroz, Gaudí y dos premios Platino por sus papeles en Cinco lobitos y Un amor, Laia Costa es uno de los grandes nombres del audiovisual español.
“Cuando supe que me iban a dar el premio, sentí algo muy personal. Mi padre es del Pirineo aragonés y he pasado muchos veranos aquí; estos espacios a los que llamamos ‘casa’ te conectan desde un lugar distinto, incluso en lo profesional”, señaló la actriz en rueda de prensa.
Desde la organización del certamen destacaron la profunda emoción de la actriz por recibir un galardón con el nombre de Carlos Saura. Durante el encuentro, Costa reflexionó sobre sus inicios y trazó un original paralelismo entre Victoria —la película alemana que impulsó su carrera internacional— y Deprisa, deprisa, una de las obras más emblemáticas del cineasta aragonés.
La actriz ha aprovechado este reconocimiento para defender la evolución de las voces femeninas dentro del audiovisual y, aunque considera que todavía queda mucho camino por recorrer en cuestiones como la conciliación laboral, ha resaltado la importancia de que cada vez más mujeres escriban, dirijan y produzcan sus propias historias. “Empezamos a narrarnos a nosotras mismas y eso es muy poderoso”, ha apuntado.
Sobre los personajes femeninos que ha interpretado a lo largo de su carrera, Laia Costa ha hecho hincapié en la necesidad de construir figuras complejas y alejadas de los estereotipos. “Cuando me dicen que mis personajes caen mal, me encanta porque me abre la puerta al diálogo”, ha confesado, reivindicando personajes “humanos, reales, con claroscuros y complejos”.
Fotografía: Festival Internacional de Cine de Huesca / (c) Ana Escario