En el marco de Foro CIMA y con la colaboración de Cineteca Madrid, se celebró una nueva sesión de CIMA en Corto bajo el título «Correspondencias íntimas: Un lugar al que llamar». El programa, propuesto por Paloma Navarro Nicoletti, reunió cuatro cortometrajes: ‘Dear Nonna: A Film Letter’ de Tiziana Panizza; ‘Love, Dad’ de Diana Cam Van Nguyen; ‘Bibis de 14’, de Lara Sánchez; y ‘TODXS QUEREMOS UN LUGAR AL QUE LLAMAR NUESTRO’, de Daniela Delgado.
Ayer, 25 de febrero, la sesión de CIMA en Corto «Correspondencias íntimas: Un lugar al que llamar» presentó cuatro cortometrajes de directoras emergentes que exploraron el formato epistolar como dispositivo cinematográfico. Tomando como disparador el formato de la carta tradicional, donde únicamente se necesitaba un papel, tinta y un destinatario, estas obras expandieron la correspondencia hacia la imagen, el sonido y el archivo personal. La pantalla se transformó en un espacio íntimo dónde se trató la memoria y desplazamiento.
Tomando como eco ‘Ningún lugar adonde ir’ de Jonas Mekas, el programa —propuesto por Paloma Navarro Nicoletti, directora del Festival de Cine Bendita Tú y programadora— invitó a pensar el cine como un mensaje enviado desde la distancia. Cartas filmadas a abuelas, madres, amigas o comunidades, atravesadas por la herencia, la identidad y la pertenencia.
En ellas, el archivo es parte fundamental de una autobiografía y la memoria dialoga con los nuevos espacios de correspondencia: las fotografías que guardamos en cajas o en el móvil, los videos que hacemos en nuestro día a día, las huellas que dejamos en la imagen.

La selección estuvo compuesta por ‘Dear Nonna: A Film Letter’ de Tiziana Panizza; ‘Love, Dad’ de Diana Cam Van Nguyen; ‘Bibis de 14’, de Lara Sánchez; y ‘TODXS QUEREMOS UN LUGAR AL QUE LLAMAR NUESTRO’, de Daniela Delgado.
Al finalizar la proyección, Lara Sánchez y Daniela Delgado participaron en un coloquio junto a Paloma Navarro, donde se reflexionó sobre el uso del dispositivo epistolar, la apropiación de la imagen y la dimensión política de estas prácticas. El cine apareció no solo como espacio de creación, sino también como lugar de militancia y pensamiento: un territorio donde las mujeres encuentran formas propias de narrar, recordar y tomar la palabra.
