PUNTO DE VISTA / El cine es mujer. Por FERNANDO LARA

Si Marco Ferreri auguraba que “el futuro es mujer”, en el caso del cine ya es casi un presente. La francesa Audrey Diwan acaba de ganar el León de Oro de Venecia por ‘L’Événement’, sumándose a la Palma de Oro obtenida por su compatriota Julia Ducournau por ‘Titane’, con lo que los máximos galardones de los dos Festivales más importantes del mundo han ido a parar a manos femeninas. Completado en Venecia con el Premio a la Mejor Dirección para la neozelandesa Jane Campion por ‘The Power of the Dog’, allí donde en la anterior edición la china residente en Estados Unidos Chloé Zhao empezó su carrera triunfal con ‘Nomadland’, que culminaría con tres Oscar, entre ellos el de Mejor Película. Y el pasado año los dos principales certámenes españoles, San Sebastián y Valladolid, fueron ganados por filmes de mujeres cineastas: ‘Beginning’, de la georgiana Dea Kulumbegashvili, y ‘Preparativos para estar juntos un periodo de tiempo desconocido’, de la húngara Lili Horvát, con estreno previsto en España para la próxima semana.

¿Hay quien dé más? Si he ido señalando las nacionalidades de estas directoras, es porque, aunque el cine sea un lenguaje universal, deseo subrayar que se trata de una situación que excede a un solo país o a un único continente. Es ya, felizmente, un movimiento imparable que solo rinde justicia a algo que debería haberse producido muchísimo antes. El objetivo del “50-50” de porcentaje entre películas realizadas por hombres y por mujeres ya no resulta una utopía inalcanzable, como antes lo parecía. Si se está en camino de lograrlo, pese a que quede todavía mucho por recorrer, no se debe a una evolución “natural”, ni porque las cosas cambien con solo pretenderlo. Ha sido una provechosa confluencia entre activismo feminista, autoridades sensibles al tema y profesionales cada vez mejor formadas lo que lo ha hecho posible.

Fue Anna Serner quien, desde su llegada a la dirección del Swedish Film Institute en 2011, marcase el rumbo durante la última década, con una decidida política de igualdad seguida por otros muchos países. En España, básicamente gracias al impulso de CIMA, la Asociación de

Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales, creada cinco años antes y actualmente presidida por Cristina Andreu e integrada por más de 700 socias, cuya labor ha impregnado la tarea legislativa más reciente de la Dirección General de Cine (ICAA), con Beatriz Navas al frente.

La llamada “discriminación positiva” o la existencia de cuotas favorecedoras, tan denostadas por algunos inmovilistas, se han demostrado imprescindibles, como siempre que se busca que una realidad mejore y existen poderes públicos que se comprometen a ello. Toda una lección de política cultural que debemos aprender a fondo. El cine es mujer.

Este texto se publicó en Cartelera Turia.