PUNTO DE VISTA / El ángel que me acompañó en mi película se ha ido. Por ÁNGELES REINÉ

Mi adorada Verónica, la que me cuidó, me apoyó y creyó en mí. La alegría del equipo, la que lo dio todo en el set y se desvivió en la promoción.

Se nos ha ido un alma buena, un corazón hermoso, un ser único y el más libre que he conocido.

Una mujer valiente, moderna, inteligente, culta, llena de ternura y con una gran capacidad de empatía. Siempre positiva, siempre con una sonrisa que surgía sincera desde su corazón y llenaba de luz al que la recibía.

Una actriz con una gran capacidad de escucha y respeto hacia la figura de la directora.

La mejor compañera, la más generosa, la más humilde y la más profesional.

Teníamos en común, el amor por nuestras hijas, Vero adoraba a su hija María y la apoyaba siempre en todo, el sentimiento de espiritualidad, y la creencia de que el amor es el único motor transformador para conseguir un mundo mejor.

Siempre cariñosa y educada, siempre llena de amor para regalar al que se cruzara con ella, sin importar si lo conocía o no.

Adiós mi ángel, gracias por todo lo que me diste, gracias por lo que aprendí de ti.