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PUNTO DE VISTA. Adela Medrano, en la ardiente oscuridad. Por María García Herrador y Amaia Zufiaur

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PUNTO DE VISTA. Adela Medrano, en la ardiente oscuridad. Por María García Herrador y Amaia Zufiaur

Son varios los motivos por los que es posible que nadie reconozca el nombre de la cineasta Adela Medrano (Barcelona, 1935). Partimos de la base de que nos estamos refiriendo a una mujer que desarrolló su carrera dentro del cortometraje documental de finales del franquismo, terreno encasillado como género menor por la academia y la historiografía a lo largo de los años. A esto le añadimos el hecho de haber sido relegada a mera nota al pie de página en la vida de su primer marido, Carlos Saura, vínculo que se creó durante los inicios y el despegue de la carrera del cineasta aragonés, por lo que ella sería sepultada bajo el éxito de éste.

Tras su divorcio en 1969, Medrano se unió a la plantilla de la productora Cinecorto, creada por Luis Enrique Torán, donde se ocuparía del montaje de las producciones de varios de sus compañeros hasta que, dominadas las técnicas del rodaje, comenzó ella misma a dirigir los encargos industriales y publicitarios que llegaban a la productora. Sus trabajos fueron premiados en sucesivas ediciones del Certamen Nacional de Cine Industrial. Entre los muchos reconocimientos que logró, podemos destacar que obtuvo el Primer Premio en el Certamen de Cine Industrial de 1972 por ‘¡…es así!’ (Luis Enrique Torán y Adela Medrano, 1972), después se hizo con el Primer Premio por ‘Las calidades de la vida’ (Adela Medrano, 1974), también se le obsequió el Primer Premio gracias a ‘Esculturas para un paisaje’ (1975) y se alzó con el Trofeo Radio Zaragoza por ‘Arte de agricultura’ (Luis Enrique Torán, 1976). El éxito de la cineasta en este terreno también la llevó a ejercer como presidenta del XIII Festival Internationel du Film Industriel organizado por el Conseil de Federations Industrielles d’Europe.

Medrano, a la par que se desempeñaba como realizadora, tuvo una para nada desdeñable carrera académica. Su memoria de licenciatura la dedicó a los documentalistas ingleses, cineastas que la habrían inspirado para dedicarse ella misma al documental, una investigación que posteriormente sería publicada como libro titulado ‘Un modelo de información cinematográfica: el documental inglés’. Asimismo, fue la primera mujer en doctorarse en España en Ciencias de la Información con la defensa en 1983 de su tesis doctoral ‘La enseñanza universitaria de la realización cinematográfica’ en la Universidad Complutense de Madrid, donde desarrolló una carrera docente desde 1972 como profesora de Teoría y Técnica de la Realización, tras formar parte de la primera promoción de dicho centro universitario.

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