MUJERES QUE NO LLORAN IV/ “Si veo que solo quieren una chica guapa, digo que no”

El ciclo MUJERES QUE NO LLORAN que organiza CIMA y se ha celebrado en la Academia de Cine se cerró con la participación de la actriz Íngrid García-Jonsson y la directora Andrea Jaurrieta (CIMA). La película que se proyectó fue ‘Hermosa juventud’. “Si veo que solo quieren una chica guapa, digo que no”, aseguró la intérprete.

Ingrid García-Johnson y Andrea Jaurrieta

Íngrid García-Jonsson relató su primera experiencia con un papel principal en la gran pantalla, cómo preparó el personaje de Natalia, y el viaje de la cinta a Cannes, en un encuentro con el público tras el pase de la película.

De madre sueca y padre sevillano, García-Jonsson, no paró hasta que logró la audición para este papel –“Yo fui con una propuesta de personaje con lo que pensaba que estaban buscando: alguien de barrio. Yo no podía hacer eso con un acento neutral. Estaba más cómoda con mi acento andaluz”– para el que no dudó en mentir sobre sus orígenes, una situación de la que Rosales ‘se vengó’.

“Cuando Jaime se enteró de que yo no trabajaba limpiando casas y que yo no tenía nada que ver con lo que conté en la audición me ‘castigó’ a vivir en la casa del personaje y quedó con el equipo para que nadie me hablara y así me concentrara. Había un momento que se me estaba escapando el personaje y me propuso hacer esto, que era algo que él ya había hecho en ‘Sueño y silencio’. No tenía ni teléfono, ni televisión y me dio un montón de libros deprimentes y tenía que dormir de tres en tres horas, como hacen las madres que acaban de tener un niño”, explicó la intérprete, que asumió este papel con 22 años.

En este título, que reflexiona sobre la maternidad y la relación entre padres e hijos, las mujeres son el motor de la acción. “A Jaime le interesaba que los personajes femeninos fueran los que sacaban las cosas adelante y los masculinos son más pasivos”, desgranó la intérprete para que el festival de Cannes supuso demostrar a su familia que sabía lo que estaba haciendo.

“Cuando les dije de qué iba la película mi padre solo oyó ‘porno’ y me dijo ‘estás cometiendo el mayor error de tu vida’ y colgó. Y no volví a hablar con él hasta que la película se estrenó en Cannes”, rememoró.

Consciente de lo excepcional que es encontrar papeles complejos, la intérprete se considera afortunada. “Todavía no me han encasillado en un perfil. Soy una actriz rara, por lo que me llaman para mujeres que suelen ser activas y que llevan la voz cantante. Pero sí que es verdad que no he vuelto a ser protagonista hasta ‘Ana de día’”, señaló García-Jonsson.

Precisamente la directora de esta película, Andrea Jaurrieta le acompañó en el coloquio, donde dio cuenta de los siete años que le costó levantar este proyecto, donde ser mujer y joven fue un hándicap. “En este país, si eres joven, parece que puedes ser becario y auxiliar, pero no creen que puedas contar tus propias historias. Haciendo cortometrajes nunca te lo planteabas, pero cuando llegas a hacer una película en la que buscas medio millón mínimo de presupuesto te encuentras con situaciones surrealistas en las que tú estás con el dossier vendiendo la película en un festival importante con toda tu profesionalidad y te tratan como ‘ay, una chica, mona y con talento”.

Convencidas de que la representación de la mujer aún no es realista, pese a los avances desde los años 70, ambas señalan la necesidad de alzar la voz y de que las mujeres pongan en marcha proyectos.

 “Se hacen nuevos personajes femeninos, pero desde el punto de vista del hombre. La cuestión no es ponerle una pistola a una mujer, sino hacer personajes más complejos”, defendió Jaurrieta.

Por su parte, la protagonista de ‘Hermosa juventud’, aplica esta filosofía a todos sus proyectos: “Cuando he tenido personajes más pequeños, que he sido ‘la novia de’, como en ‘Toro’ o en ‘Gernika’, he podido hablar con los directores y aportar algo más. Intento que todas las mujeres que represento sean reales. Y si no, no lo hago. Si veo que solo quieren una chica guapa pues digo que no”.