Cristina Andreu se despide de la presidencia de CIMA después de estos años con una carta de agradecimiento a las socias, en la que subraya que hay que seguir peleando por lo conseguido –“en cuanto nos descuidemos nos lo pueden arrebatar”- y en la que tiene un recuerdo muy especial para Patricia Ferreira.
Queridas todas,
ésta es mi última intervención como presidenta de CIMA. No os puedo negar que estoy triste, pero tengo proyectos a los que me quiero dedicar. Y ha sido mi voluntad.
Fui fundadora de CIMA y pertenecí a la Junta Directiva hasta que me fui a vivir fuera de España. Esa primera Junta Directiva estuvo presidida por Inés París. Cuando regresé, recibí una llamada de Juana Macías, a la que no conocía, para preguntarme si quería volver a la Junta Directiva, dije que sí inmediatamente. No puedo actuar en soledad, no puedo luchar en soledad, la lucha para mí siempre ha sido colectiva.
Un día después me llamó para preguntarme si quería ser vicepresidenta y con total confianza le dije que sí. Era una candidatura que encabezaba Virginia Yagüe, a la que tampoco conocía. Todavía no sé por qué me llamaron, no hay por qué preguntarse todo. Y luego Virginia se convirtió en uno de mis amores.
Virginia no quería ni podía seguir, su último año como presidenta había sido feliz, había tenido a Samuel, pero también había sido terrible por un cáncer muy malo, pero que ha remitido.
En una comida con Patricia Ferreira, Josefina Molina y Virginia Yagüe me preguntaron si quería presentarme para ser la nueva presidenta, y con orgullo dije que sí, pero pidiéndole a Virginia que siguiera en la Junta, porque necesitaba su apoyo y su memoria. Con gran generosidad aceptó.
Una de las cosas de las que me siento más satisfecha de mi candidatura es de haber hablado con toda la confianza con las mujeres que integraban la Junta de Virginia. Y, aunque me costó mucho hablar con las que ya no iban a seguir, era necesario ya que si no la Junta no podría integrar a otras mujeres y creo que siempre se deben integrar otras voces. Siempre les di las gracias y me aseguré de que lo entendían. Y así fue, sigo teniendo con todas confianza y cariño.
Creo que la confianza es fundamental en una junta Directiva. Y por eso siento que, a Isabel Raventós, a Patricia Roda y a Paula Palacios no se les comunicará personalmente que no iban a seguir en la Junta. Isabel Ruiz se ha ido por motivos personales.
Lo otro más importante es haber creado los grupos de trabajo, me parecía que la asociación debería ser más transversal y transparente, siempre escuchando, apoyando, y sé que muchas de las que estáis aquí lo sabéis. Aunque las últimas decisiones siempre son de la Junta Directiva, que es la última responsable de la asociación.
Pero quiero contaros lo que ha sido más difícil. Por un lado, soy Cristina, con mis ideas y mi manera de actuar, pero lo principal es que era la presidenta de CIMA y debía pensar en todas vosotras, y eso a veces ha sido muy complicado. Sabía que la primera lucha que tenía ante mí era conseguir que tuvierais los mismos derechos y oportunidades que los hombres, y que vuestros diversos puntos de vista se vieran reflejados en el audiovisual. Y esa disociación de quien soy y de a quien representaba a veces ha sido incómoda, aunque siempre me ha guiado el bien mayor. El 50/50 en el año 2025. Lo conseguiremos.
Y tengo muchas gracias que dar, y perdonad si se me olvidan algunos nombres. Gracias Irene y las que trabajan con ella por CIMA en Corto. Gracias Raquel y Jenifer por las tertulias, que nos hicieron sentirnos menos solas en la pandemia, y antes y después. Gracias a Patricia y Ángeles, por ‘Mujeres que no lloran’.
También estoy contenta de haber iniciado las conversaciones con empresas privadas que son las que nos han permitido tener programas como CIMA IMPULSA. Gracias Nieves. Y CIMA Mentoring 1to1. Gracias Almudena. Y gracias a Netflix.
Y gracias al grupo de educación que elaboró el imprescindible Decálogo de CIMA y gracias Isabel, que hizo que la aportación de Amazon Prime se convirtiera en CIMA 10. Gracias Amazon Prime.
Gracias Sarah y Gabriela, gracias a vosotras con el Balón Rojo en unión con CIMA se ha demostrado que los festivales de cine y otros ámbitos pueden ser conciliables.
Creo que hemos conseguido muchas cosas durante mi mandato, pero no las voy a enumerar. Siento el cariño y el respeto de las socias y de las instituciones y empresa con las que hemos colaborado.
Y gracias a Alba y a su equipo, sin ellas esto no sería posible. Y gracias a las delegaciones territoriales por expandir CIMA a todo el territorio.
Y también mi agradecimiento a Begoña, gracias a cómo nos ha contado ahora somos un referente.
Y gracias, Cecilia Bartolomé nuestra socia de honor por haber asistido a estas elecciones, nunca nunca ha faltado.
Y gracias a todas, a cada una de las socias, amigas, que no os he nombrado, pero que sepáis que pienso en cada una de vosotras. Habéis luchado cada una en vuestra parcela para el bien común de la asociación. No os nombro, si no esto sería interminable, pero sé perfectamente lo que habéis luchado por la asociación, y sin vosotras una a una no hubiéramos conseguido nuestros objetivos y os agradezco infinitamente vuestro compromiso. Y yo sé que lo sabéis. Gracias, gracias a todas, a cada una de vosotras, socias de CIMA. Y muchas de vosotras sabéis que además de admiraros, os quiero.
Hay algo que sí quiero remarcar, la necesaria lucha para que las leyes nos amparen. No podemos tolerar más recomendaciones a nuestras reivindicaciones. Solo con las leyes podemos asegurar que las mujeres tengamos los derechos y el poder que nos pertenece. Se ha dado un paso de gigante en colaboración con el ICAA, y el sistema de puntos y las cuotas ha funcionado como se vio en el Informe ayer. En estos momentos somos uno de los países, o el país con mayor cantidad de mujeres trabajando en el audiovisual. Pero tenemos que ser muy conscientes de que en cuanto nos descuidemos nos lo pueden arrebatar.
Por eso es tan importante que se apruebe la Ley de Cine pronto y que consigamos el 40%. Tenemos que convencer a los y las diputadas de todos los partidos políticos que es imprescindible la paridad y que, como siempre decimos, sin igualdad no hay democracia. Y tenemos que conseguir que los puntos que han servido de manera tan importante para que todas las categorías de mujeres profesionales hayan aumentado estén de alguna manera representados en la ley, si no me temo que habrá un retroceso de estas mujeres que han demostrado su gran talento.
Quiero recordar a Patricia Ferreira, sin su rigor y su conocimiento profundo de las leyes no estaríamos aquí. La echo, la echamos mucho de menos.
Si las mujeres no estamos amparadas en las leyes, no podremos conseguir lo que nos preocupa, como el fin de la violencia, la conciliación, la diversidad…
Creo que esa era mi responsabilidad y creo que lo he conseguido.
Muchas gracias, con mucho amor.
Y deseo a Guadalupe y a la nueva Junta que les vaya muy bien.
Nos encontraremos en el camino.