‘La visita y un jardín secreto’, de Irene M. Borrego, gana en el Festival de Murcia

La película documental ‘La visita y un jardín secreto’, de Irene M. Borrego, ha ganado el Premio al Mejor Largometraje de Sección Oficial en el Festival Internacional de Cine de Murcia (IBAFF). El filme se alzó conla Biznaga de Plata a la Mejor Dirección y la Biznaga de Plata Premio del Público Documental en el Festival de Cine de Málaga y Premio del Público en Documenta Madrid.

Producción de 59 en Conserva y Cedro Plátano, la película recibió el galardón en Murcia “por la forma en que la cineasta, a través de un proceso de trabajo vivo y transformador que estructura la película, indaga en la manera en que dos mujeres de distintas generaciones abordan su relación con la creación artística, a través de un rico desplazamiento de lo biográfico a lo autobiográfico. Mostrando el tenso equilibrio de la relación entre la cineasta y una familiar desconocida, se abre también la cuestión, esencial en el cine documental, de la relación entre sus protagonistas y sus creadoras”.

‘La visita y un jardín secreto’ cuenta la historia de la artista Isabel Santaló. Una misteriosa figura, hoy olvidada, sobre la que poco se sabe. Pero de tanto en cuanto algunas visitas aparecen en su casa. A través de ellas, y de la voz de Antonio López, el único pintor de su generación que la recuerda, se perfila una película poliédrica. Un retrato cinematográfico de Isabel Santaló que, una vez bien avanzado el metraje, sorpresivamente se transforma. Una película sobre la memoria y el olvido, sobre el arte y el proceso creativo, sobre qué significa ser mujer y una artista.

En palabras de la directora, «la película nace del regreso a mi ciudad y de una visita pendiente; de mi encuentro con Isabel Santaló, y del miedo. Quizás por eso la película me ha exigido un largo tiempo hasta poder concluirla: el tiempo que requiere vivir y sobre todo entender lo que se ha vivido. Sin esconder las huellas de su rodaje –ni de mi propio proceso–, el filme reflexiona sobre la memoria y el olvido, sobre el arte y el proceso creativo, sobre qué significa ser artista y mujer. Se trata, en último término, de una película sobre la distancia y la mirada. Pero no he tratado de hacer una película intelectual, sino una obra hecha con el corazón y con las tripas. A lo largo de su extenso camino descubrí su carácter iniciático, como de revulsivo catártico. Ello se debe no sólo a mi experiencia personal, o al hecho de ser yo la realizadora; sino que los temas y emociones que este film aborda resuenan con las vivencias, dudas e inquietudes de muy diversas personas y potenciales espectadores: muchos buscamos la luz a través de las sombras».