Por décimo año consecutivo, Le Lab Femmes de Cinéma publica un nuevo informe sobre las medidas para promover la paridad en la industria audiovisual europea.
Realizado por Eléna Laquatra (asociación Révélations Culturelles), bajo la dirección de Fabienne Silvestre (Lab Femmes de Cinéma) y Guillaume Calop (Les Arcs Film Festival), el estudio es fruto de la colaboración entre el Observatorio Audiovisual Europeo, que proporciona las estadísticas, y EFAD, que contacta con los institutos cinematográficos de más de 35 países. El informe sirve como herramienta para influir y supervisar los avances año tras año y como un compendio de buenas prácticas.
Desde 2015, las cifras de esta investigación reflejan un avance sostenido: aumenta el número de institutos cinematográficos participantes, crecen los estudios cuantitativos, cada vez más se aplica algún tipo de cuota y medidas económicas, y se multiplican (un 400% desde 2020) las políticas públicas destinadas a prevenir la violencia de género en la industria.
El estudio revela que, aunque el 50% de las estudiantes de cine son mujeres, solo uno de cada cuatro largometrajes europeos (25%) está dirigido por una mujer. Y si bien el incremento de mujeres cineastas es lento pero constante, hay años en los que se dan retrocesos, y la paridad no se conseguiría hasta 2066.
Le Lab se centra en identificar las iniciativas más eficaces del panorama europeo a través de un análisis cualitativo que funciona como referencia para las distintas industrias. Examina la situación general, los casos de éxito y las líneas de actuación que los países ya están implementando. Entre los países que más compromiso muestran están Austria, España, Dinamarca, Francia, Islandia, Noruega y Reino Unido.
En 2025 destacan varias transformaciones: la extensión de los protocolos frente a las violencias sexuales y de género (destaca el trabajo de Francia, España y Suiza), el paso de las políticas de paridad hacia marcos de diversidad (Noruega y Reino Unido), el apoyo a la conciliación y la maternidad, la incorporación de incentivos económicos vinculados a la igualdad y una mayor conciencia de la brecha salarial de género. Muchos países impulsan formaciones en perspectiva de género, recogen datos para un análisis más profundo, elaboran informes de diversidad y crean unidades de atención y alerta para las víctimas.
El informe presenta múltiples casos de éxito, como el alcance de la paridad en las producciones noruegas, donde las películas dirigidas por mujeres tienen presupuestos más altos, o el apoyo austriaco a duplicar posiciones de responsabilidad para favorecer la conciliación.
Surgen también nuevas líneas de trabajo para los próximos años: la extensión de la paridad a los comités responsables de las políticas culturales, la revisión de los marcos públicos para adaptarlos a los retos futuros y la incorporación de nuevas perspectivas que pueden redefinir las estrategias de igualdad.
Algunos países ya exploran medidas relacionadas con el impacto de los sesgos, la salud mental, el uso de la inteligencia artificial como herramienta de análisis y la apertura del sector hacia un modelo más diverso, sostenible y socialmente ejemplar.

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