‘Federica Montseny, la mujer que habla’ se estrenará en televisión el 8 de marzo

La película ‘Federica Montseny, la mujer que habla’, que narra la vida de la primera mujer ministra en la historia de Europa, llegará a las televisiones públicas de Cataluña, Valencia y las Islas Baleares el próximo 8 de marzo. Dirigida por Laura Mañá, está producida por Miriam Porté y protagonizada por Màrcia Cisteró, dando vida a la líder anarquista, figura capital y olvidada de la historia de España.

El filme pone el foco en las contradicciones entre el idealismo anarquista y su participación en las instituciones, como vía para frenar el fascismo. La película se ha hecho con la firme voluntad de reivindicar una figura histórica no suficientemente reconocida por su condición de mujer.

El guion está escrito por Mireia Llinàs y Rafa Russo y se trata de la primera aproximación en forma de largometraje de ficción a un personaje clave de la historia de España: la primera mujer que ejerció de ministra en un gobierno europeo, el de la Segunda República.

¿Hasta qué punto merece la pena traicionar los propios ideales por un bien mayor? Esta es la pregunta que Federica Montseny (1905-1994) tuvo que responderse a sí misma cuando, en plena Guerra Civil, aceptó la propuesta del presidente del Consejo de Ministros de la Segunda República, Francisco Largo Caballero, y entró en el gobierno junto con otros compañeros anarco-sindicalistas, como Joan Peiró, Juan López y Joan Garcia i Oliver. Sus casi seis meses al frente del Ministerio de Sanidad sirvieron para hacer algunos proyectos ambiciosos: planeó hogares de acogida para niños, comedores para embarazadas, planes de reinserción para prostitutas y el primer proyecto de ley del aborto en España. Prácticamente ninguna de sus aspiraciones saldría adelante.

“Fue una líder de masas, anarco-sindicalista, con unas convicciones muy fuertes”, explica la guionista Mireia Llinàs. “Alguien que no creía en las instituciones, en la política, y que pensaba que la sociedad se podía organizar a partir de las responsabilidades individuales. Y para ella representó una renuncia pasar del activismo de calle a las instituciones. Entrar en un sistema en el cual no creía pero que quizás le podía servir para mejorar las vidas de las personas en unas circunstancias tan extremas, en medio de una guerra y con un fascismo que iba avanzando”.

Otro momento de la vida de Montseny en el que se fija la película nos lleva al año 1941, cuando, exiliada en Francia, se enfrenta a un juicio de extradición para ser devuelta y ejecutada en la España franquista.