La ministra de Igualdad, Yolanda Díaz, y el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, presentaron el pasado lunes 28 de julio un nuevo Real Decreto, incluido en la reforma del Estatuto del Artista, por el que se establece la obligatoriedad de que haya una coordinadora o coordinador de intimidad en todos los rodajes de escenas íntimas para cine y series.
Así, la presencia de esta figura pasa de ser una recomendación a un requisito legal, con el objetivo de proteger los límites y el consentimiento de las profesionales y evitar los abusos sexuales en la realización de este tipo de escenas.
Según ha expresado Yolanda Díaz, “Esto va a ser obligatorio por ley, no va a depender de la buena voluntad de nadie. Durante muchos años, las actrices han tenido que grabar escenas sexuales sin que nadie garantizara su consentimiento y a veces en condiciones muy inadecuadas en rodajes, con presión, y ahora por fin llega esta figura”.
Según explica «La guía para el trabajo con escenas íntimas en la ficción audiovisual«, elaborada en 2024 por la Asociación Española de Profesionales de la Coordinación de Intimidad (AESCI) con la colaboración de CIMA, la coordinación de intimidad es la gestión de las escenas de carácter íntimo durante la pre-producción, el rodaje y, en ocasiones, la post-producción de un proyecto audiovisual.
Al igual que sucede con la coordinación de acción, las personas responsables de la coordinación de intimidad son profesionales que suman a la propuesta de directores colaborando con ellos y ellas en la coreografía y visión creativa de estas escenas a la vez que aportan seguridad al set, protección a intérpretes y ayudan a conseguir una más auténtica e inclusiva representación de la sexualidad.
Además, actúan como jefas y jefes de departamento y se contratan por las producciones para ayudar a planificar y filmar las escenas con contenido íntimo, trabajando en estrecha colaboración con distintos departamentos y facilitando las conversaciones entre intérpretes, dirección, producción y vestuario.
En la nueva normativa del Estatuto del Artista, se establecen además otras regulaciones con las que se busca adaptar el marco legal a los desafíos actuales del sector cultural y audiovisual, protegiendo a los menores que trabajan en redes sociales y poniendo límites al uso de la inteligencia artificial generativa.