Congreso CIMA Cantabria / ¿Hacia dónde vamos? Las mujeres del audiovisual ya no piden, exigen

La última mesa del Congreso Nacional de CIMA en Cantabria se cerró con una mirada a la actual situación de las profesionales del audiovisual y al futuro que espera a las mujeres del sector por la falta de medidas de igualdad efectiva. En ella participaron Silvia Pérez de Pablos, Marina Seresesky, Claudia Estrada e Irene Cardona. La moderadora fue Cristina Andreu, presidenta de CIMA.

Silvia Pérez de Pablos, Claudia Estrada, Marina Seresesky, Cristina Andreu e Irene Cardona (foto Ana Martín de @estudiolacentral)

Las ponencias de esta mesa se realizaron teniendo en cuenta la situación actual, y del debate surgió un documento con unas cuantas conclusiones.

Las mujeres cineastas y del audiovisual se enfrentan a una nueva situación. Tras unos últimos años de estrecha colaboración con el ICAA, del Ministerio de Cultura, tropezamos con el reciente rechazo del Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital y la aprobación de la Ley Audiovisual. Queda mucho todavía para conseguir la paridad en el sector y alcanzar el reconocimiento. En esta nueva coyuntura creemos que:

-La fuerza de CIMA como colectivo es más necesaria que nunca. “Tenemos que seguir luchando juntas”. Debemos seguir trabajando para llegar al 50/50 y el plazo  que debemos ponernos no debe ser de más de tres años.

-Las medidas de acción positiva son necesarias. Hay que defender e imponer las cuotas hasta que se consiga la igualdad.

-El estudio ‘Autoras en el Audiovisual’ realizado por Fundación SGAE revela que las mujeres creadoras tienen un nivel formativo superior al de los hombres, una tasa de paro más alta, especialmente a partir de los 55 años; menos dedicación exclusiva a la autoría, presenta mayor tasa de jornada parcial y menor cotización a la Seguridad Social. La brecha salarial de género se sitúa en un 19,6%. Las cifras que arroja  el estudio demuestran que es necesario seguir luchando por la creación audiovisual femenina con políticas activas.

-Las jóvenes cineastas denuncian una enseñanza en las universidades y escuelas de cine con referentes masculinos que aumenta la falta de confianza en su futuro como directoras y se enfrentan a la precariedad en los escasos trabajos a los que acceden en el sector. Crear redes de apoyo e información, aprender a valorar el trabajo propio y negarse a realizar trabajos sin remuneras son algunas de sus sugerencias.

-Las jóvenes cineastas proponen que programas como CIMA IMPULSA se abran a los proyectos de debutantes que no tengan cortometrajes estrenados para aumentar así sus oportunidades de arrancar.

-Las mujeres creadoras aportan una visión del mundo, a través de sus historias y sus personajes, que ha estado en segundo plano, cuando no completamente silenciada, desde los inicios del cine. El punto de vista y la mirada creativa de la mitad de la población del planeta son esenciales en el camino de la igualdad y un derecho que debemos defender las mujeres cineastas.

-El cine y el audiovisual como arte, más allá de los parámetros comerciales, es parte fundamental de los cimientos de una sociedad tolerante, igualitaria y democrática.

 Muchas obras de mujeres cineastas han sido clave en el desarrollo social y cultural del mundo de hoy y son una herramienta imprescindible si queremos desterrar definitivamente las tradiciones patriarcales y machistas, y corregir la deriva de la desigualdad.

-La cultura necesita diversidad para servir a la sociedad, al colectivo, y también al individuo como fuente de conocimiento, motor de reflexión y para establecer las bases de la convivencia en igualdad y tolerancia.

Cristina Andreu añadió al finalizar el encuentro que era el momento de “pegar ya el puñetazo  en la mesa, el trabajo de las mujeres tiene que ser un derecho innegociable y el sueldo de las mujeres debe ser igual, también innegociable. Es imposible medir el talento sin igualdad”. “Toda la sociedad debe entender que los estereotipos y las formas de vida se amplifican en el audiovisual, por tanto, el punto de vista de las mujeres es una necesidad”, dijo y añadió: “Nosotras conocemos muy bien a los hombres, pero los hombres no nos conocen y por eso luego se extrañan de que seamos una sociedad enferma, el caso más extremo es la violencia de género. Por eso, ni un paso atrás, nosotras luchamos para un mundo mejor para todos y todas. Y exigimos a los hombres que se consideran feministas que exijan igual que nosotras las cuotas para conseguir la Igualdad”.