Congreso CIMA Cantabria / CIMA, inicios e hitos

El Congreso Nacional de CIMA en Cantabria arrancó con una mesa dedicada a ‘CIMA, inicios e hitos’, en la que participaron las cineastas Helena Taberna, Inés París y la crítica Pilar Aguilar, y que estuvo moderada por la cineasta Patricia Ferreira. En ella se habló de los ‘Primeros pasos de CIMA hacia la consecución de la igualdad’ y de ‘La importancia de las asociaciones profesionales para cambiar la sociedad’.

Cristina Andreu, en la inauguración del Congreso (foto Ana Martín de @estudiolacentral)

La cineasta HELENA TABERNA hizo un repaso sobre la sociedad española en relación con el cine dirigido por mujeres durante los años 90 y principios del 2000, en el que mencionó, entre otras cosas, la Ley de Cine de  Pilar Miró, el Festival de Cine y Video Dirigido por Mujeres de Madrid organizado por Mujeres del Ateneo feminista de 1994 y la creación de institutos de la Mujer en las autonomías.

A partir del año 2000 aparecieron nuevas directoras y se celebraron mesas redondas en Seminci y Málaga, además de en el Lincoln Center de New York y en el Egyptian Theatre de Hollywood. En EE.UU. se publicaron estudios sobre mujeres cineastas españolas… pero eran muy evidentes los prejuicios sobre el arte femenino, especialmente por parte de la crítica.

En ese contexto surgió CIMA, impulsada por una reunión a través de la presentación del libro de ‘Mujeres directoras’ en la Feria del Libro de Madrid y a la creación de la primera Secretaría de Estado para la Igualdad.

De izquierda a derecha, Patricia Ferreira, Pilar Aguilar, Inés París y Helena Taberna (foto Ana Martín de @estudiolacentral)

‘De unicornios a lobitas’ fue el título de la conferencia de INÉS PARÍS, que habló de la metamorfosis de las mujeres en el audiovisual refiriéndose especialmente al periodo en que fue presidenta de CIMA, desde 2006 a 2013. La cineasta, que recordó también la reunión en la Feria del Libro de Madrid y otros encuentros, rememoró la cena que organizó Chus Gutiérrez en su casa a la que asistieron Patricia Ferreira, Ana Díaz, Eva Lemes, Teresa de Pelegrí, Manane Rodríguez, Iciar Bollaín, Helena Taberna, Ángeles González Sinde, Chus Gutiérrez y ella misma. Allí se decidió crear CIMA.

Un estudio de datos fue uno de los primeros objetivos y lo llevó a cabo un grupo de investigadoras de la Universidad Complutense, dirigidas por Fátima Arranz. Las conclusiones fueron publicadas por Cátedra con el título ‘Cine y género en España’. “Aquello nos permitió concretar lo que sería el núcleo teórico y el corazón de CIMA: nuestro motor”. Las directoras eran el 7% del cine español y apenas existían mujeres en los puestos directivos del audiovisual.

De izquierda a derecha, Pilar Aguilar, Inés París, Helena Taberna y Patricia Ferreira (foto Ana Martín de @estudiolacentral

Entonces no existía en el mundo entero un colectivo de mujeres profesionales del audiovisual organizadas y con perspectiva feminista. Tras un tiempo de estudio e investigación se decidieron algunas acciones: era necesario poner en marcha acciones políticas en colaboración con el ICAA, había que visibilizarse como CIMA y publicitar a las mujeres del audiovisual y era urgente reforzar la organización. “De todo este lago y complejo proceso plagado de aciertos y errores,  destaco la autoconciencia y la metamorfosis (…) CIMA es acción política, por lo tanto arte. Seguramente la pieza más importante que entre todas hemos creado. Nuestra película colectiva”.

Por último, PILAR AGUILAR hizo una presentación que centro en el estudio mencionado ‘Cine y género en España’, que coordinó Fátima Arranz y en la que ella participó, junto a Esperanza Roquero, Pilar Pardo, Consuelo del Val y Javier Callejo Gallego. Con la ayuda de Blanca Rilova y Olaya Álvarez.

La estudiosa y crítica repasó algunos de los datos de aquel trabajo, la presencia de mujeres por categoría profesionales en el largometraje español, la proporción que ocupaban en el Festival de San Sebastián y otros certámenes, el sexo de los protagonistas en las películas dirigidas por varones (las protagonistas femeninas no alcanzaban el 21%) y en las dirigidas por mujeres (era del 69,20%), los personajes femeninos que intervenían en los conflictos, el número de películas en los que los personajes femeninos sufrían violencia y la visión de la violencia hacia las mujeres según el sexo del director (100% de visión crítica en películas de mujeres directoras, 75% de visión complaciente en las de los directores).