Durante la celebración en Gijón de la VIII Muestra Internacional de Cine sobre Patrimonio Industrial y Paisajes Culturales, se proyectaron los cortos de la cineasta ‘Cerro Colorado’ (1972) y ‘El café de hoy’ (1980′), restaurados por CIMA y la Filmoteca Española.
Gracias al proyecto Recuperación de la Memoria Histórica de Mujeres Cineastas, subvencionado por el Instituto
de las Mujeres, CIMA continúa cumpliendo con uno de sus objetivos asociativos más importantes: dar visibilidad y reconocimiento a las creadoras de las artes audiovisuales en España para paliar la situación de olvido e invisibilización que ha sufrido la obra de mujeres relevantes de nuestra cinematografía.
A lo largo de 2024, CIMA ha realizado varias actividades en esta línea, todas ellas visibilizando la obra de mujeres como Nadia Werba, María Forteza o Adela Medrano. Los cortos ‘Las calidades de la vida’ y ‘Esculturas para un paisaje’ de Medrano fueron restaurados y digitalizados gracias al acuerdo entre CIMA, Filmoteca Española, el ICAA y la Universidad Autónoma de Madrid, y presentados públicamente en un homenaje a la cineasta en el Cine Doré de Madrid.
Ahora, la obra de esta autora fundamental vuelve a ser protagonista del proyecto de restauración con perspectiva de género de las entidades, que ha recuperado las piezas ‘Cerro Colorado’ (1072 / 27′) y ‘El café de hoy’ (1980 / 9′).
En el documental ‘Cerro Colorado’ (1072 / 27′), Medrano trata la actividad desarrollada en una de las grandes minas a cielo abierto de la comarca minera de Riotinto, Huelva. Atraviesa la provincia desde el Monasterio de Santa María de La Rábida, paseando por los pueblos y haciendo un recorrido cultural por sus costumbres, para dar paso después al carácter más industrial de la zona. Un trabajo que mezcla imágenes más propias del encargo audiovisual con imágenes tradicionales de cantaores, guitarristas y palmeros, convirtiéndola en una pieza con personalidad propia y una rica narración audiovisual.
Por otra parte, en el cortometraje ‘El café de hoy’ (1980 / 9′), Medrano recorre la historia del café en Europa. Una recreación que combina imágenes de archivo con grabados, acompañados de una voz en off que narra los comienzos del consumo del café, desde la recolección del grano, cómo se podaba una planta, se abonaba y se quitaban las malas hierbas de las plantaciones, a los procesos actuales de conversión del café, como las pruebas organolépticas en un laboratorio o la desecación y liofilización, el proceso de envasado, etiquetado y transporte de los productos. Este encargo de la empresa Nestlé llevaba como banda sonora la Cantata del café (Schweigt stille, plaudert nicht, BWV 211 («Silencio, no habléis») de J. S. Bach, una ópera cómica en tono satírico que habla de forma jocosa de una adicción al café, tremendamente apropiada para esta obra.
Los dos documentales vieron la luz el pasado martes 16 de septiembre en el marco de la celebración de la VIII Muestra Internacional de Cine sobre Patrimonio Industrial y Paisajes Culturales, Incuna Int Film Fest, celebrada del 15 al 21 de septiembre.
Las investigadoras María García Herrador y Amaia Zufiaur, inmersas en la recuperación de las obras de Medrano, destacan así su relevancia y trayectoria: «Son varios los motivos por los que es posible que nadie reconozca el nombre de la cineasta Adela Medrano (Barcelona, 1935). Partimos de la base de que nos estamos refiriendo a una mujer que desarrolló su carrera dentro del cortometraje documental de finales del franquismo, terreno encasillado como género menor por la academia y la historiografía a lo largo de los años. A esto le añadimos el hecho de haber sido relegada a mera nota al pie de página en la vida de su primer marido, Carlos Saura, vínculo que se creó durante los inicios y el despegue de la carrera del cineasta aragonés, por lo que ella sería sepultada bajo el éxito de éste.
Tras su divorcio en 1969, Medrano se unió a la plantilla de la productora Cinecorto, creada por Luis Enrique Torán, donde se ocuparía del montaje de las producciones de varios de sus compañeros hasta que, dominadas las técnicas del rodaje, comenzó ella misma a dirigir los encargos industriales y publicitarios que llegaban a la productora.
Sus trabajos fueron premiados en sucesivas ediciones del Certamen Nacional de Cine Industrial. Entre los muchos reconocimientos que logró, podemos destacar que obtuvo el Primer Premio en el Certamen de Cine Industrial de 1972 por ‘¡…es así!’ (Luis Enrique Torán y Adela Medrano, 1972), después se hizo con el Primer Premio por ‘Las calidades de la vida’ (Adela Medrano, 1974), también se le obsequió el Primer Premio gracias a ‘Esculturas para un paisaje’ (1975) y se alzó con el Trofeo Radio Zaragoza por ‘Arte de agricultura’ (Luis Enrique Torán, 1976). El éxito de la cineasta en este terreno también la llevó a ejercer como presidenta del XIII Festival Internationel du Film Industriel organizado por el Conseil de Federations Industrielles d’Europe.
Medrano, a la par que se desempeñaba como realizadora, tuvo una para nada desdeñable carrera académica. Su memoria de licenciatura la dedicó a los documentalistas ingleses, cineastas que la habrían inspirado para dedicarse ella misma al documental, una investigación que posteriormente sería publicada como libro titulado ‘Un modelo de información cinematográfica: el documental inglés’. Asimismo, fue la primera mujer en doctorarse en España en Ciencias de la Información con la defensa en 1983 de su tesis doctoral ‘La enseñanza universitaria de la realización cinematográfica’ en la Universidad Complutense de Madrid, donde desarrolló una carrera docente desde 1972 como profesora de Teoría y Técnica de la Realización, tras formar parte de la primera promoción de dicho centro universitario.»
Puedes ver el corto documental sobre la veterana cineasta y periodista, realizado por CIMA en 2024, a continuación: