El pasado 12 de junio, CIMA organizó en el Centro Juvenil Pipo Velasco, ubicado en el madrileño barrio de Usera, una nueva sesión de CIMA Proyecta dirigida especialmente a público juvenil de entre 14 y 18 años.
La actividad incluyó la proyección de cuatro cortometrajes de diferentes géneros que abordaban temas muy presentes en la adolescencia: ‘Cura sana’, de Lucía G. Romero; ‘Malegro verte’, de Nüll García (CIMA); ‘Los chicos con las chicas’, de Claudia García de Mateos (CIMA); y ‘No pasa nada’, de Isabela Gómez Chávez. Desde los conflictos familiares, los cambios en la amistad o la presión social, a la desigualdad, el machismo o la invisibilidad en el día a día, las cuatro historias mostraron lo que muchas veces se oculta o no se dice, abriendo la puerta a reflexionar sobre qué significa crecer cuando todo cambia, alrededor y por dentro.
Tras la proyección, tuvo lugar un encuentro con las directoras moderado por Goizeder Urtasun (CIMA) y Verónica Pastrana (CIMA), programadoras de la sesión, en el que se creó un espacio cercano y distendido para dar voz a las y los jóvenes que acudieron a la actividad. Mediante una dinámica participativa, las cineastas fueron leyendo en voz alta las impresiones escritas en papeles por el público asistente, generando una conversación y reflexión común en torno a los diferentes temas que iban apareciendo.
En la sesión se abordaron multitud de conceptos que atravesaban los cortos y las preocupaciones del público. Entre ellos, la reproducción de los patrones de la violencia con ‘Cura sana’ y cómo la creación nos puede ayudar a sanarlos, o lo integrados que tenemos los prejuicios respecto a otras clases, etnias o grupos sociales, partiendo del corto ‘Malegro verte’. «Hemos visto como una pequeña acción simboliza todo un sistema impregnado de privilegios, que tenemos naturalizados a la hora de actuar», añadía la programadora de la sesión, Goizeder Urtasun.
Gracias a la presencia de Nuria Server, directora de fotografía de ‘Los chicos con las chicas’, se reflexionó sobre cómo afecta lo que la sociedad dice que debemos ser en las diferentes etapas de nuestra vida y sobre cómo la diversidad de referentes en el audiovisual es crucial para que todo comience a transformarse, destacando, en palabras de Urtasun, «el poder del relato y de que ese relato esté también en sus manos.»
Además, durante la sesión, se puso en valor la experiencia del programa educativo CIMA10 a través de la participación de Isabela Gómez Chavez, ganadora en la III edición con su cortometraje proyectado ‘No pasa nada’, y de parte del equipo de rodaje que asistió a la sesión. Todas y todos manifestaron sus ganas de seguir contando historias y de generar referentes de personajes «con los que les gustaría cruzarse o desde los que les gustaría verse y pensarse».
En el encuentro se habló también del potencial del cortometraje y la creación cinematográfica en general para abordar temas que preocupan a la juventud o de los que no se atreven a hablar porque resultan conflictivos. «Nos quedamos todas con ganas de más, de que haya espacios así en cada pueblo y en cada barrio,» concluía Urtasun.
Esta sesión educativa de CIMA Junior está alineada con uno de los ejes estratégicos de CIMA, como es el de construir imaginarios más diversos e igualitarios, proporcionando nuevos referentes femeninos delante y detrás de las pantallas. Es en la infancia y la juventud donde se instalan los estereotipos basados en género, etnia, clase o edad, y resulta fundamental proporcionar espacios para acercarse a historias como las de cineastas que participaron en esta sesión, que rompen moldes y aportan puntos de vista tradicionalmente ausentes en la creación audiovisual.
La sesión formó parte del proyecto Foro CIMA y contó con el apoyo del programa de ayudas a la creación contemporánea y la movilidad del Ayuntamiento de Madrid, así como la colaboración del Centro Juvenil Pipo Velasco.
