‘Cafarnaúm’, de Nadine Labaki, llega a los cines

La nueva película de la cineasta libanesa Nadine Labaki, ‘Cafarnaúm’, se estrena en cines el próximo 15 de febrero. Premio del Jurado en el Festival de Cannes, es una de las nominadas al Oscar a la Mejor Película de Habla no Inglesa y con esta candidatura Labaki es la primera directora árabe que aspira a este galardón. La Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales (CIMA) se ha sumado a la campaña de la distribuidora Caramel Films, con motivo del estreno de ‘Cafarnaúm’, para enviar ayuda a los refugiados sirios.

‘Cafarnaúm’ es una historia de denuncia que reflexiona sobre la infancia desprotegida y los abusos que se cometen sobre los niños. Se trata de una historia que denuncia la falta de compromiso con los niños ‘olvidados’ de Líbano, hijos de la miseria que desde su infancia tienen que aprenden a sobrevivir en las calles. El protagonista es Zain, un niño de doce años que acude al Tribunal Internacional para denunciar ante el juez a sus propios padres por “haberme dado la vida”.

“Cuenta la historia de Zain, un chico de 12 años, que decide demandar a sus padres por haberlo traído al mundo cuando no pueden criarlo adecuadamente, ni tan siquiera darle amor. La batalla de este chico maltratado, cuyos padres no han cumplido con su obligación, representa el grito de todos aquellos que nuestro sistema deja de lado. Una acusación universal vista a través de unos ojos inocentes…”, explica la cineasta.

“Para mí el cine es un medio que sirve para poner en cuestión lo que me rodea, a mí misma, al sistema actual, ofreciendo mi punto de vista sobre el mundo en el que vivo”, afirma Nadine Labaki, que añade “a pesar de que en mis películas, ‘Cafarnaúm’ en particular, describo una realidad inquietante y cruda, soy profundamente idealista en la medida en que creo en el poder del cine. Estoy convencida de que las películas pueden, a falta de cambiar las cosas, al menos ayudar a abrir un debate o para hacer que la gente piense”.

Así, la directora explica que en ‘Cafarnaúm’, “en vez de lamentarme sobre el destino de este niño que vi en la calle y sentirme aún más impotente de lo que ya estoy, elegí usar mi profesión como arma, con la esperanza de causar un impacto en la vida del niño, aunque solo sea ayudando a las personas a tomar conciencia de la situación. El desencadenante fue mi necesidad de poner el foco en la cara oculta de Beirut (y de la mayoría de las grandes ciudades), infiltrarme en la vida cotidiana de aquellos para los que la miseria es como un destino del que no pueden escapar”.