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SSIFF 2026 | ¿Quién tiene derecho a imaginar? Las mujeres racializadas y migrantes reclaman su espacio en la industria audiovisual

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SSIFF 2026 | ¿Quién tiene derecho a imaginar? Las mujeres racializadas y migrantes reclaman su espacio en la industria audiovisual

El Grupo de Trabajo Interterritorial por la Igualdad de Género en el Audiovisual reunió ayer en San Sebastián a cineastas, productoras, investigadoras y profesionales de la cultura para analizar las desigualdades que afectan a las mujeres y disidencias migrantes y racializadas dentro y fuera de la pantalla.

El GTI (Grupo de Trabajo Interterritorial por la Igualdad de Género en el Audiovisual) ha celebrado, en el marco del Festival de San Sebastián, la jornada «¿Quién tiene derecho a imaginar? Por un audiovisual feminista, antirracista y decolonial», un encuentro que ha reunido a profesionales del sector para abordar las desigualdades de acceso, representación y participación que afrontan las mujeres y disidencias racializadas y migrantes en el ámbito audiovisual, quienes reclaman su espacio en la industria, no solo para estar presentes, sino también para participar en la construcción de los relatos, acceder a los espacios de decisión y contar sus propias historias.

El GTI, integrado por AAMMA, AMMA, CIMA, Dona i Cinema, Dones Visuals, (H)emen y MIA, organiza esta jornada como un espacio de encuentro y trabajo colectivo entre diferentes territorios y ámbitos profesionales. La iniciativa cuenta con la subvención del Ministerio de Cultura y el apoyo del Observatorio de Igualdad de RTVE y la colaboración del Festival de San Sebastian.

La primera parte de la jornada, celebrada en la Sala 1 de Tabakalera, que ha contado con una gran acogida y un importante éxito de convocatoria, ha puesto el foco tanto en quiénes aparecen en nuestras pantallas y cómo son representadas como en quiénes tienen acceso a los espacios desde los que se crean, producen y toman decisiones. A través de mesas de debate y de la presentación de investigaciones, el encuentro ha planteado la necesidad de avanzar hacia un sector capaz de cuestionar sus propias estructuras y generar nuevos imaginarios desde una perspectiva feminista, antirracista y decolonial.

Un sector que necesita revisar sus estructuras

La jornada se inauguró con una presentación institucional en la que participaron Maialen Beloki, subdirectora del Festival de Cine de San Sebastián; Beatriz Aparicio, jefa de Unidad del Observatorio de Igualdad; y Jazmín Beirak, directora general de Derechos Culturales del Ministerio de Cultura. Durante su intervención, Beirak compartió una de las ideas que marcaron el inicio del encuentro: «El futuro es un acto cultural».

La primera mesa, «Prácticas y políticas inspiradoras para incluir una perspectiva antirracista y decolonial en el audiovisual», protagonizada por Dagmary Olívar, investigadora y gestora cultural, y Wendy Espinal, productora, cineasta y gestora cultural, y moderada por Beatriz Mbula, cineasta y miembro de la junta directiva de CIMA, ha permitido poner sobre la mesa diferentes experiencias y propuestas para transformar las dinámicas de un sector en el que persisten desigualdades estructurales.

Durante el encuentro se ha incidido en la necesidad de avanzar de la constatación de las desigualdades hacia la identificación de quién tiene capacidad para impulsar cambios reales y qué mecanismos pueden activarse para conseguirlos. Se han comentado casos de éxito de la aplicación de medidas para favorecer la diversidad étnico-racial como Brasil, Colombia y Perú, entre otras.

El acceso a la formación, la financiación y los espacios de decisión ha ocupado buena parte del debate. Las participantes han planteado preguntas como quién puede acceder a escuelas como la ESCAC o la ECAM, quién forma parte de los comités que deciden sobre las ayudas públicas y privadas o hasta qué punto existe diversidad dentro de esos órganos de selección.

La conversación también ha abordado el cuestionamiento al que se enfrentan las creadoras racializadas, tanto respecto a la legitimidad y calidad de sus proyectos como a las historias que se espera que cuenten. Una situación que, además, obliga a asumir una labor constante de pedagogía: «Queremos tener acceso a construir ese relato y la militancia también nos pasa factura».

La idea de la «imaginación radical» ha servido para mirar hacia el futuro y preguntarse hasta qué punto es posible imaginar otros escenarios cuando las barreras siguen siendo tantas y los debates continúan girando alrededor de los mismos problemas. «Nosotras estamos creando los espacios para las siguientes generaciones. Nos necesitamos entre nosotras para seguir presionando y conquistando espacios», se ha defendido.

Beatriz Mbula ha cerrado la conversación recordando que la transformación del sector no depende únicamente de diagnósticos o buenas intenciones, sino de acciones concretas: «Los cambios que queremos son un acto de voluntad».

Nuevas voces para construir nuevos imaginarios

La segunda mesa, «Nuevas narrativas para nuevos imaginarios / Cineastas que transforman el relato», ha trasladado el debate al terreno de la representación y de la creación de nuevos relatos. Xisi Sofía Ye Chen, directora; Herminia Loh, actriz; Eva Montoya, guionista; y Daisy Cruz, productora, han reflexionado junto a la directora y guionista Lucía G. Romero, moderadora del encuentro, sobre la necesidad de ampliar las miradas desde las que se construyen las historias y cuestionar unos imaginarios que durante décadas han invisibilizado o representado desde el estereotipo a buena parte de la sociedad.

La conversación ha partido de sus propias experiencias como mujeres racializadas que han crecido en España sin apenas referentes en las pantallas y de cómo esa ausencia de «espejos» culturales condiciona la construcción de la propia identidad. Lucía G. Romero ha introducido la charla recordando que, pese a haber crecido en Barcelona, durante su infancia se dibujaba a sí misma como una niña blanca y que no fue hasta que viajó a Brasil, con cinco años, y compartió las aulas con otros niños racializados cuando comenzó a representarse con su propio color de piel. «La falta de espejos hace que no podamos vernos con claridad»se ha señalado durante el encuentro, reivindicando la importancia de que las nuevas generaciones encuentren desde la infancia personajes y relatos en los que reconocerse y que reflejen la pluralidad de la sociedad española.

Pero tan importante como estar en pantalla es cómo se está en ella. Las participantes han analizado el peso de los estereotipos asociados históricamente a diferentes comunidades: desde la criminalización de personajes gitanos o latinoamericanos hasta la representación de las personas asiáticas bajo la idea del «buen migrante». Se ha recordado, en este sentido, el personaje de Osvaldo en Aída, al que se denominaba de manera recurrente «Machupichu», y cómo expresiones racistas normalizadas en la ficción terminaban trasladándose al lenguaje cotidiano. «No solo impacta en cómo te ves, sino también en cómo te construyes en sociedad y en cómo te mira la gente que te rodea», se ha apuntado.

De ahí ha surgido uno de los principales debates de la mesa: la diferencia entre incorporar un personaje racializado para cumplir una cuota y construir un personaje que exista en toda su complejidad. Para avanzar hacia representaciones más auténticas, han defendido la necesidad de contar también con creadoras y creadores pertenecientes a las comunidades cuyas realidades se están narrando.

Al mismo tiempo, se ha señalado el riesgo de la «tokenización» y de que la presencia de profesionales racializadas termine funcionando únicamente como una forma de cumplir con determinados criterios de diversidad. «Nuestra inseguridad viene también de preguntarnos si interesa lo que tenemos que decir o si somos un cupo y ya», se ha reflexionado.

La vuelta a las propias raíces y el acercamiento a cinematografías locales han aparecido asimismo como herramientas para recuperar referentes y genealogías que habían quedado fuera del relato dominante. Encontrar personajes cotidianos y representaciones que no girasen exclusivamente alrededor de la racialidad ha permitido a algunas de las participantes comprender mejor la historia de sus familias y su propio lugar dentro de ella. El reto, han explicado, consiste en dignificar y naturalizar la complejidad de esas identidades sin permitir que una única dimensión las ocupe por completo, dando espacio también a sus deseos, conflictos y preocupaciones más allá de la cuestión identitaria.

La jornada continuó por la tarde en Club de Prensa del Kursaal, donde se han presentado los resultados y conclusiones de dos investigaciones centradas en las desigualdades y violencias que atraviesan el sector audiovisual y se ha realizado una lectura colectiva del Manifiesto del GTI, con el que las siete asociaciones que integran el Grupo de Trabajo Interterritorial reclaman un audiovisual comprometido con la igualdad y con la transformación de las estructuras que generan exclusión y desigualdad.

Las mesas redondas estarán disponibles próximamente en la web del Festival de San Sebastián.

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